Presentación

Raimon Panikkar (Barcelona, 1918 -Tavertet, 2010)

Es, sin duda, uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo en el campo de los estudios interculturales, interreligiosos e interdisciplinarios. Pocos en el mundo tienen una obra tan extensa, sólida y reconocida sobre temas tan importantes como el diálogo intercultural e interreligioso, hinduismo y budismo, mística y espiritualidad, filosofía, ciencia y religión, mito y símbolo, cultura de la paz y política, ecología y secularidad sagrada, teología sistemática e interreligiosa, entre otros. En este sentido, bien lo señaló Joseph Prabbhu en The Intercultural Challenge of Raimon Panikkar, uno de los primeros y más interesantes libros colectivos sobre Panikkar:

“La contribución teórica y práctica de Raimon Panikkar es inmensa. Desde la historia y la fenomenología de la religión, la filosofía y la teología, hasta la cosmología y la filosofía de la ciencia, los estudios comparativos... Es tanto un poeta como un filósofo, un místico como un teólogo, y las tensiones entre mythos, logos y espíritu se encarnan en su conciencia y en su prosa” (New York, Orbis, 1996).

Victorino Pérez, uno de los mejores conocedores de la obra de Panikkar, lo presenta con estas palabras:

“Fue un hombre excepcional; de un recorrido existencial e intelectual largo, rico y fuera de lo común por las múltiples dimensiones de su existencia. En él convergen su origen hindú-cristiano, su formación académica e intelectual interdisciplinar(doctor en Filosofía, en Teología y en Química), pero también plurilingüística(dominaba cerca de una docena de lenguas: español, catalán, inglés, alemán, italiano, francés, hindi, latín, griego, sánscrito), interculturaleinterreligiosa” (Prieto & Meza, Diccionario Panikkariano, Barcelona, Herder, 2016). Panikkar se declaró a sí mismo cristiano-hinduista-buddhista-secular.

Una "cuádruple identidad" que vivió teórica y existencialmente, profundizando hasta la médula en el devenir vital e intelectual de la vida europea, india y norteamericana. Esto hace que su pensamiento y su experiencia existencial constituyan un puente excepcional -teórico y práctico- entre Occidente y Oriente, y viceversa.